viernes, 31 de agosto de 2007

La luciérnaga



La luciérnaga, al contrario que el hombre, nunca puede evitar ver la luz.
Pero la luz de la luciérnaga es como el amor del hombre, una reacción química incontrolable.
No obstante, si la luz de la luciérnaga se apaga con la muerte, no así el amor del hombre.

3 comentarios:

sociopatico dijo...

Por cierto, habéis visto la película La Tumba de las Luciérnagas (1988, Isao Takahata)? Pues ya estáis tardando, para los que no...

Ojo! no verla en momentos de bajón...

Brevedades dijo...

ya, la vi el año pasado, y aún me sigo compungiendo cada vez q pienso en ella

raflinsky dijo...

Llamadme masoquista, pero la he visto varias veces.