miércoles, 13 de febrero de 2008

Licenciados, pero sin casa y sin dinero

Cinco años después de acabar la carrera, casi cuatro de cada diez jóvenes aún viven con sus padres. Los universitarios españoles, con 1.414 euros, tienen el salario medio más bajo de Europa, junto con los checos

Los bajos sueldos explican por qué los españoles universitarios estiran la convivencia en la casa familiar.

Cinco años después de terminar de estudiar, cerca del 40 por ciento de los universitarios españoles sigue viviendo con sus padres. El porcentaje es el más alto de Europa, según las conclusiones del proyecto «El Profesional Flexible en la Sociedad del Conocimiento: Nuevas Exigencias en la Educación Superior en Europa (Reflex)», realizado con más de 37.000 titulados de 13 países.
Para ayudar a entender por qué nos cuesta tanto independizarnos, basta otro dato de la encuesta: somos, junto a los checos, los europeos con los salarios medios más bajos (1.414 euros mensuales brutos, casi la mitad que el alemán con sus 2.750 euros de media).
De los resultados del proyecto «Reflex», en el que han participado 5.474 españoles que se licenciaron en el curso académico 1999/2000, se extraen muchas más conclusiones sobre el panorama del universitario nacional, como que somos los europeos con menor movilidad internacional o que estamos muy poco satisfechos con la carrera que elegimos, especialmente si nos decantamos por alguna licenciatura de la rama de Humanidades o Empresariales. De hecho, sólo la mitad volveríamos a cursar la misma titulación, un dato que contrasta con la plena satisfacción que se da en el resto de países participantes.
Pero quizá lo más llamativo de la encuesta, auspiciada por la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (ANECA), es observar cómo el futuro laboral parece estar directamente relacionado con el nivel social de nuestros padres. Es decir, que a mayor estatus familiar, mejores oportunidades laborales. Esta circunstancia está en parte razonada por el hecho de que la clase social y el nivel educativo de nuestros progenitores nos tira a la hora de elegir carrera: profesiones sanitarias, ingenierías o derecho para los mejor situados socialmente y diplomaturas en salud, ciencias sociales y empresariales para los de las clases más humildes.
El primer empleo
A la hora de encontrar el primer empleo, la mayoría confiesa que los contactos personales siguen siendo la fórmula más eficaz, aunque también funciona contactar directamente con el empleador o responder a un anuncio en prensa. En el otro extremo están los servicios de empleo de las universidades o las empresas de trabajo temporal.
En materia de sueldos, la desigualdad entre sexos es una realidad. Por lo general, en todas las titulaciones menos en Humanidades, a los cinco años de graduarse las mujeres tienen peores salarios que los hombres. El prototipo de mujer con una diplomatura en ciencias sociales figura como la más desfavorecida, con un salario mensual bruto de 1.140 euros. En el otro extremo están los varones con una ingeniería superior, que ingresan cada mes una media de 1.995 euros.
En la forma de enseñanza también nos alejamos del ideal impuesto internacionalmente, pues el sistema español tiene al profesor como fuente principal de información y es eminentemente teórico, lo contrario al aprendizaje basado en problemas utilizado por los sistemas educativos más reconocidos mundialmente.

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