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viernes, 23 de abril de 2010

domingo, 7 de junio de 2009

La retirada de la tarjeta sanitaria a los parados denunciada por Aguirre es una realidad

El anuncio de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, de ampliar el derecho a la asistencia sanitaria a todos los parados y a sus familias aunque hayan agotado el subsidio por desempleo y su denuncia de que existen personas a las que se le retira la tarjeta sanitaria provocó duras críticas por parte del PSOE, algo que a mi parecer es increíble puesto que lo único que pretende Aguirre es universalizar verdaderamente el acceso a la sanidad y no como hasta ahora, que sólo se tiene acceso a la misma a través de las cotizaciones a la seguridad social, o bien siendo ciudadano de otros país de la UE o inmigrante ilegal sin papeles.

En La razón se publican algunos ejemplos que creo conveniente compartir:

«Un callejón sin salida»
El primer caso con el que no encontramos es con el de C.O.U, separada y madre de tres hijas que según las administraciones a las que ha recurrido forma parte de un «limbo legal» que la deja fuera del derecho a una tarjeta sanitaria.
«Cuando estaba soltera trabajaba como profesora. Durante cinco años desarrollé mi profesión y coticé a la seguridad social, pero al casarme y tener tres hijas decidí dejar mi empleo».
Nunca había tenido problemas hasta que decidió separase de su marido. «Mi ex marido es abogado y nunca tuve problemas porque teníamos derecho a la asistencia sanitaria mediante un convenio existente entre el Colegio de Abogados y la Seguridad Social -explica C.OU-. Mi pesadilla comienza cuando en enero de 2009 decido separame y dejo de ser beneficiaria de la asistencia sanitaria de mi ex marido».
A partir de ese momento, C.O.U, decide pornerse manos a la obra e informarse. En primer lugar acude a la Seguridad Social para plantear su caso y le informan de que no tiene derecho a una tarjeta sanitaria propia, porque a pesar de haber realizado sustituciones como profesora no ha llegado a cotizar un año, que es el mínimo exigido. Pero la sorpresa viene cuando le explican que su caso no puede incluirse en ninguno de los supestos previstos por la ley: «Usted no es parada, ni inmigrante, ni indigente... existe un vacío legal en su caso y no podemos facilitarle la tarjeta. Fue más o menos lo que me dijeron».
«La única solución que me dieron -afirma- fue que me empadronara en casa de mi madre pero eso no es posible puesto que seguiré en el domicilio conyugal con mis hijas y además, me acarrearía muchos problemas para los colegios y tampoco me permitiría acceder a un centro sanitario cercano a mi domicilio».
Desesperada y en busca de una solución, decidió acudir a una institución que estaba segura no le fallaría: el Instituto de la Mujer, dependiente del Ministerio de Igualdad.
Envió una carta a la Asesoría Jurídica de dicha institución y esperó respuesta. «Poco después recibí una carta del Ministerio de Igualdad, en que se me venía a decir que o solicitaba a mi marido los gastos para la sanidad privada en la pensión compensatoria o que si quería asistencia gratuíta me informara en la Seguridad Social. Es decir, la pescadilla que se muerde la cola, sobre todo teniendo en cuenta que yo les había enviado previamente la respuesta de la Seguridad Social».
Ahora, C.O.U, se nuestra esperanzada en la promesa de Aguirre. «Ayer cuando escuché a la presidenta pensé que, aunque en televisión ella sólo hablaba de parados, tal vez podrían solucionar mi caso».
Ahora, carpeta en mano, se dispone a presentar su caso en la Consejería de Sanidad.

Única solución: «darme de alta como autónomo»

Maria P. y su marido trabajaban y disponían de un seguro privado por lo que apenas acudían a su ambulatorio. Hace más de dos años ambos perdieron el trabajo y hace poco también la prestación por desempleo. «En ese momento me quedé embarazada y decidí acudir a mi ambulatorio. Una empleada me informó de que mi tarjeta y la de mi marido ya no eran válidas y que debía solicitar una tarjeta eléctrónica».
Hasta aquí todo normal. Con esta recomendación acudieron a la oficina de la Seguridad Social y cumplimentaron la inscripción tal y como les habían indicado pero poco después llegó la sorpresa. «Una carta nos informaba de que no teníamos derecho a prestación sanitaria al carecer de empleo y al haber acabado nuestro período de cobro del subsidio de desempleo».
«Después de cotizar durante varios años me encontré embarazada y sin tarjeta sanitaria», asegura Maria.
«La única solución que encontramos fue que mi marido se diese de alta como autónomo, a pesar de no tener empleo, para tener acceso a la dichosa tarjeta y que tanto yo como mi hijo pudiesemos entrar como beneficiarios». concluye.

«20 años de cotización máxima para nada»
«En Agosto de 2003 perdí mi empleo y en 2005 el subidido. Poco después acudí a un ambulatorio de Alcobenda con mis hijos y la enfermera me comunicó que mi tarjeta ya no tenía validez y que, según marcaba la ley, no tenía derecho a prestación sanitaria, ni tampoco mis hijos a no ser que los inscribiera como beneficiarios en la tarjeta de algún familiar» afirma A.S.
«Me pareció indignante que, después de haber pagado la cotización máxima durante 20 años, se me negara algó que yo pensé era un derecho para todos».
Tras muchos días de papeleo A.S. tuvo «suerte» y pudo solucionar su situación pero no todos pueden hacer los mismo. «Finalmente yo he podido arreglar todos los papeles para que mis hijos y yo figuremos como beneficiarios en la tarjeta de mi marido, pero me he encontrado con personas que no tienen familia a la que recurrir y que ven como a la pérdida de su trabajo se les une la marginación en la asistencia sanitaria. Es realmente lamentable».
«Durante muchos años he sido independiente de mi marido para cotizar y pagar impuestos, pero ahora dependo de él para ir al médico. Es increíble».

lunes, 18 de febrero de 2008

Hijo, ¿qué quieres ser de mayor? ¿Funcionario? ¡No, mejor albañil!

El ministro de justicia español Mariano Fernández Bermejo, del PSOE, reformó el ático en el que vive gastándose 250.000 euros a costa de los impuestos que pagamos todos.

Ante esto lo primero que uno se pregunta es ¿qué leches ha hecho para pagar semenjante burrada? ¿es un piso de 30 metros como los que defiende la ministra de la vivienda para los jóvenes? Seguro que no...

Y hablando de jóvenes, viendo la mierda de sueldos que te pagan después de hincharte de estudiar, ¿qué hay que hacer para trabajar como albañil en ese tipo de reformas?
Va a ser que ahora lo que la gente querrá ser no es funcionario, que esos son unos pringaos porque no les gustan sus condiciones laborales ni salariales. Se acabó el mito de los funcionarios que se rascan la barriga y ganan un buen dinerito ¡que no, que el mejor trabajo es albañil, que luego caen reformas de 250.000 euros y te pegas una vida de maharajá!

Ya sabéis, abandonad las universidades, sin estudiar puedes llegar a ministro o presidente de la Generalitat (ahí tenemos al señor Montilla, el president català que reniega de sus orígenes andaluces) o a albañil, que tampoco está nada mal ¿verdad?

viernes, 15 de febrero de 2008

jueves, 14 de febrero de 2008

Zapatero, a Gabilondo: "Nos conviene que haya tensión"

Se le ha visto el plumero al del "talante". Creyendo que los micrófonos ya estaban cerrados, al finalizar su entrevista-masaje el pasado lunes en Cuatro, el presidente Zapatero contesta a a Iñaki Gabilondo que los sondeos van "sin problemas" y añade a continuación: "pero nos conviene que haya tensión". Y hay más.

Tras haber cerrado la emisión de la charla, ya de pie y con los cámaras, técnicos y fotógrafos moviéndose por el plató, Gabilondo hace a Zapatero una pregunta que durante los más de 60 minutos de charla previa no formuló: "¿Qué pinta tienen los sondeos que tenéis?".

"Bien, sin problemas, lo que pasa es que nos conviene que haya tensión", responde el candidato a la reelección por el PSOE.

Al tratarse de una entrevista al presidente del Gobierno, Cuatro tiene la obligación de enviar las imágenes de la entrevista a todos los medios que se lo soliciten.

El canal del Grupo Prisa lo hizo así, aunque sin prestar atención a los segundos finales del encuentro, los que coinciden con la aparición de los títulos de crédito.

El diario El Mundo ha conseguido más parte de esa conversación.

«...Que pintas tenéis [sic], ¿que sondeos tenéis?», preguntó el periodista.

«¡Bieeeen! Nada. Bien...», contestó el presidente.

Gabilondo continuó preguntando: «...sin problemas ¿no?». Ante lo que Zapatero añadió: «...lo que pasa es que yo creo que nos conviene que haya tensión...».

«Os conviene muchísimo...», aceptó entonces el periodista. A continuación fue cuando Zapatero desveló sus próximas intenciones: «...Yo voy a empezar a partir de este fin de semana a dramatizar un poco». Tras un «ya» de Gabilondo, el presidente incidió en su mensaje: «...Pero nos conviene mucho. Si no la gente... bueno...», acaba diciendo Zapatero, antes de separarse de Gabilondo para abandonar el plató.



Ya se sabe la estrategia: tensión y dramatismo.

El presidente del Gobierno manifiesta abiertamente que quiere "tensión". Eso sí, luego dicen, como este miércoles las juventudes socialistas, que es el PP el que crispa.

miércoles, 13 de febrero de 2008