domingo, 15 de abril de 2007

Liberación


Hay que destruir el cuerpo para llegar al alma.
Romper el envoltorio para comerse la galleta.
Abrir las cadenas que nos aferran para liberarnos, encontrar lo que somos y lograr aquello a lo que aspiramos.
La autodestrucción no tiene por qué ser el final del camino, sino el principio.

1 comentario:

raflinsky dijo...

No te conocía esta faceta mística (?)